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22 February 2010 @ 19:03
Sopa La Sapa y la familia Pistatxo  
Dedicado a: Gala, por su apoyo incondicional y porque sin ella no tendría ahora mismo una historia culebrónica sobre una Sapa llamada Sopa, Lei, que me tiene que soportar mis obsesiones de Green y, por supuesto, a mi pequeña Mini que necesita otro cuaderno nuevo para su lista negra de actrices más odiadas.

Disclaimer: Esta creación responde a la propiedad de Natxo Pistatxo y su difusión o copia será penada según cómo tenga el día La Sinde. ¡Qué conste que he avisado!

Ahora si que sí, comencemos:

...

Cuando conocí a AJ Cook supe que mi vida daría un giro de 360º. No porque me estuvieran haciendo croqueta en la playa de San Martín, no. Tampoco se debía a las vueltas de campana con la tabla de bodyboard por culpa de las olas de Berria.
Son de esos momentos en la vida en que te sientes diferente. Como si ya supieras como va a acabar todo.
Yo lo supe.


Nos dimos un tiempo para conocernos. No nos gustaba que las cosas fueran demasiado deprisa. Teníamos todo el tiempo del mundo.

Aquí está posando para el anuario de agentes del FBI más sessis. **babas**


Bueno. Aunque Thomas Gibson dijo que los agentes de la misma unidad no se pueden liar (para más información consulten en la Wikipedia sobre Mentes Criminales) a mi eso me la traía al pairo. Le dije que dejara al idiota de su actual marido y aunque al principio creo que no lo entendió, puede que mis cartas amenazadoras sobre volar Quantico entero o cargarme Nueva Orleans de un Katrinazo no fueran excesivamente claras, comprendió definitivamente que estábamos hechos el uno para el otro.

La boda fue un momento muy emotivo. Invité a todos mis amigos. Estos, que venían de celebrar los Carnavales de Santoña, hicieron empalmada. Se fueron pronto porque tenían que prepararse para San Fermines. ¡Qué gente más aplicada! Ya podría aprender la juventud de ahora.
Por mi parte acudieron las celebridades de Willy, el conserje de Springfield, Gala-Driel, Lego-las, los hermanos Dummpy y Mummpy, Hernández y Fernández, Lois y Clark, Hurry Potter, Fer la vaca que ríe...
Por su parte fueron todos los de Hollywood porque les pillaba cerca, el equipo de Quantico, el violín Plin, Gasol y su mujer, Ina, Wally (el de los libros), Oscar Mayer y Ferrero y Roché. Dolce & Gabanna no porque estaban de huelga de hambre por culpa de la pasarela de Milán. Tampoco les echamos de menos, ya saben como son estas cosas, con tanta gente anoréxica y extra operada por ahí, una persona más o menos viene a ser lo mismo.

Nos compramos un piso en pleno centro del triángulo de Las Bermudas, con buenas vistas a la playa. De vez en cuando caen aviones de Oceanic con cirujanos que aseguran venir de Sidney, pero es cuestión de mirar al cielo y ver si hoy han pulsado los números del ordenador. Nada grave.
Poco después, AJ me contó con mucha ilusión que ella siempre había querido tener ranas. Yo le confesé que a mi también me hacía ilusión pero que no había sabido como planteárselo porque... en fin, porque es muy sufrido criarlas para que luego se marchen de casa asegurando que tienen un país que gobernar. Es muy duro y no quería ver a AJ envejecida recordando como eran las pequeñas antes de que viniera Letizia Ortiz y les soltara un beso.

Pero bueno, aclarada la situación, AJ (que había dejado de ser Cook para pasar a ser, definitivamente, Pistatxo) eligió una charca y contrató a un robot llamado Bender para que fermentara cerveza. Cuando la cerveza estuvo lo suficientemente fermentada, le dimos los granos a Paulina, la gallina, para que se los llevara al molinero para hacer harina. El problema es que Paulina tenía muchos pollitos y no podía ella sola con el saco pero ni el chon Antxon ni el monstruo de las galletas quisieron ayudarla.
Pasados nueve meses, por fin, nacieron las ranitas. ¡Qué guapas y que potitas, todas ellas! Cada una tenía su propio nenufar sobre el que dormir. Les pusimos a todas ellas un nombre. Yo elegí el de las chicas, con ayuda de mis amigos y una revista sobre psicología del bebé "qué hacer cuando numerar a las ranas resulta demasiado engorroso y poco original". AJ se encargó de las hermafroditas.

 

Esta es Sopa. Habéis podido verla en aquel anuncio de Axe con la musiquilla de fondo de Lov'is in the air!


Mi preferida entre todas ellas era Sopa, la sapa. Era tan salada, tan maja, tan mona rana...

Sin embargo, ya se sabe. Cuando uno comienza a tener ranas se descuida la relación. AJ ya no era la misma en la cama. Antes no había ningún problema en que, tras ver un capítulo de Mentes Criminales (donde la Sinde pretendía hacerse con el control del mundo y Obama se lo impide vestido de Marsupilami y encima de una cebra), tuviéramos noche de secso. Pero las ranas necesitaban mucha atención por las noches, no paraban de croar, se mojaban y se quedaban frías... Y AJ me decía que en ese momento no, que tenía que cuidar de Sopa y sus hermanas Puré, Ensalada, Consomé, etc porque eran muy chicas y no podían mantenerse ellas solas encima del nenufar.

Todo el mundo sabe, también, que un hombre tiene sus necesidades. Que si su propia mujer no puede satisfacérselas se tendrá que buscar a otra (porque es ley de vida, nos inventó un chino y venimos con defectos de fábrica. La mujer no, porque la mujer la inventó Coca-Cola).

En fin, que harto de que AJ me diera largas, me busque a otra. Y en uno de mis viajes de trabajo vendiendo Chupachups a la mafia irlandesa me tropecé con Eva Green

Lo malo es que Mrs. Green, no tenía casa propia, así que teníamos que montárnoslo en mi casa. Pero claro, cuando la fiesta se alargaba más de lo debido, se corría el riesgo de que AJ viniera pronto de la charca y nos pillara en un momento Fresas con Nata. ¡Y nos pilló!

 


Dios, santo, aconsejo a todos los hombres sobre la faz de la tierra que nunca, nunca, NUNCA le den motivos a una mujer, sobretodo si es la tuya, de gritar. ¡Qué concierto! ¡Qué tragedia! ¡Qué chillidos!
Si no fuera porque hubiera firmado para otra temporada en Quantico, estoy seguro de que allí habría muerto alguien.

A la mañana siguiente, con un moratón en el ojo provocado por los balines de la pistola de AJ, tuve que explicarles a las ranitas y a Sopa, en particular, que las cosas habían cambiado y que, aunque mamá y papá las querían mucho, papá tenía que irse fuera de casa para que mamá no tuviera que ingresar en prisión acusada de homicidio. Strauss se hubiera enfadado.

Sopa, no quería entenderlo (o no podía entenderlo. Nunca sé muy bien como se conjugan esos verbos) y me buscaba por las noches fuera de su charca.
Hasta que...

Mientras estuve separado de AJ me convertí en adicto a la Fanta, los jaspitos, Panrico y el Tigretón. Eva Green, que me dejaba todas las vacaciones solo porque tenía que rodar un anuncio de relojes y colonias de Polientes (para comprender esto hay que vivir en Cantabria. Os jodeis Se siente), quería que firmara un convenio por el que me comprometía a dejar que mis ranitas posaran para la National Geographic. Pero a AJ no le hacía ninguna gracia. Hablaba de los derechos de imagen, de autor y el copyright y me daba tanto miedo cuando hablaba así que pensé que se convertiría en la Sinde y le saldrían tentáculos de la cabeza.

 

Maria de los Ángeles González Sinde en el fichero de los asesinos de descargas online más buscados por Mentes Criminales

 
Sopa, que solo pretendía agradar a su nueva mamá, hizo un contrato con la National a nuestras espaldas con tan mala suerte que el día en que iba a ser fotografiada la hizo papilla un jeep. ¡Pobre Sopa!

De vuelta a celebrar, pero esta vez un asunto más triste porque ahora se trataba de un funeral. Volvieron todos los amigos de San Fermín con las camisas que hubieron sido blancas, negras (no sé como consiguieron tamaña hazaña. Quizá el champán y la mierda del suelo tuvieran algo que ver). Tuvieron que volverse a ir pronto porque perderían el tren para la fiesta de fin de año de La Puerta del Sol.

La sirenita Ariel me vino a dar el pésame. También Wipp y Colón Lejía. Todo el FBI se había movilizado para que no hubiera ningún problema no fuera que la banda de Barbie Y Las 3 Mosqueteras les dieran por intervenir.
Cuando estaban enterrando a Sopa y las lágrimas no me dejaban ver las estrellas, AJ se me acercó llorando y me pidió que volviera con ella, que todo había sido un error, que había comprendido que si no se hubiera puesto morada de comer comida basura yo aun la seguiría queriendo y que, además, no podía vivir sola con el miedo en el cuerpo y las cartas de antrax que le mandaba Megan Fox (quizá ahí se explique la deformidad de los dedos de Megan Fox, un asunto tratado en Cuarto Milenio).

Yo, que estaba muy apenado, le dije que bueno, que vale, pero que pasaríamos de las ranas y nos dedicaríamos a nuestra verdadera pasión, los enanitos de jardín.

 
 
 
Os presento a G. Bush, Aznar y Blair en nuestro jardín de Las Azores. Según ellos, estaban haciendo un pacto a ver quien la tenía más grande (la seta, mal pensados).


Y así termina esta triste historia, chicos, sobre AJ, yo y las ranas. Espero que os haya gustado y que hayáis aprendido la moraleja: si vas a comer, asegúrate de lavarte las manos, no sea que tengas lejía y te de un colocón el filete empanado.



PD: Desde entonces Eva Green se quedó en paradero desconocido aunque dice la leyenda que la raptó la Sinde para que le proporcionara el secreto de la Coca-Cola.
 
 
 
Current Mood: Cruzando los dedos
Current Music: Now We Are Free - Gladiator OST
 
 
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insideblue[info]insideblue on 13th June 2010 15:25 (UTC)
Jajajajajjajaja. ¡En serio! jajajajaja. ¿Ranas? jajajaajaj. Me he reído un montón pero ¿Cómo has podido serle infiel a AJ? ¿Y que es eso de que un hombre tiene sus necesidades? ¿Y la pobre Eva? Y sobre todo la pobre sopa!! Era muy adorable!!

¿Habá algo así con Michelle algún dia? sería realmente divertido!
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